Thursday, July 06, 2006


LOCURA DE LUNA LLENA

“How could I be this way when I pray to god above
I must love what I destroy and destroy the thing I love
Oh you’ll never see my shade or hear the sound of my feet
While there’s a MOON over Bourbon Street.”

A Verónica R.M.

Los símbolos hoy en día reciben un renovado fervor. El lenguaje, los gestos o los sueños, cada uno de nosotros, se dé cuenta o no, utilizamos los símbolos.
Su formación, disposición e interpretación interesa a numerosas disciplinas: la historia de las civilizaciones y religiones, la lingüística, la antropología cultural, la crítica del arte, la psicología, la medicina.
Trabajos recientes y cada vez más numerosos clarifican las estructuras de lo imaginario y la función simbolizante de la imaginación; un mundo de símbolos vive en nosotros.

La Luna para el hombre es el símbolo de sí mismo, de la vida, de la muerte; también se considera como el lugar de este pasaje, por eso numerosas divinidades son al mismo tiempo ctónicas (subterráneas, infernales) y funerarias.
El viaje a la Luna o incluso la morada inmortal en ella después de la muerte terrenal se reserva a los privilegiados.
Es el símbolo de conocimientos, evoca metafóricamente la belleza y también la luz de la inmensidad tenebrosa. Pero no siendo esta luz más que un reflejo de la del Sol, la Luna es solo el símbolo del conocimiento por reflejo, es decir, del conocimiento teórico, conceptual, racional.. También por esta razón es Yin con relación al Sol Yang: es pasiva, receptiva. Es el agua con relación al fuego solar, el frío con relación al calor, el norte y el invierno simbólicos, opuestos al sur y al verano.
Es también símbolo del sueño y lo inconsciente como valores nocturnos; lo inconsciente y el sueño forman parte de la vida nocturna. La vida nocturna, el sueño, lo inconsciente y al Luna son términos que se emparentan con el dominio misterioso de lo doble; la Luna y la noche simbolizan al imaginación malsana, salida de lo inconsciente.

La Luna para el solitario representa la amante fiel que siempre, después de una noche de besos, caricias y humedades resultado del amor, regresará con toda seguridad, un crepúsculo cualquiera.
Evoca a la amada que lejos esté de nuestros abrazos lúbricos, que más lúbricos son cuando su ausencia abruma.
Pretexto para lo sobrenatural, hay quienes piden un amor, un nacimiento, hechizos nocturnos que la Luna en su papel de diosa cumplirá o no, según la fe que mostremos.
Acompañante de nuestros sueños, deseos, desamores; hermosos y maligno ojo de plata que nos observa, a sus hijos, languidecer a su influjo y a su frío beso, aún hoy, en la alborada del siglo nuevo.
Luna: deidad eterna, amor sin final, ideal.

Texto-extracto: 06 de Julio de 2006.(J.L.L.L.)

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